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23 de junio de 2009

~ Los harenes de los colonos americanos

Aunque en estos días políticamente correctos a alguno le pueda parecer increíble, en la época de la conquista de América, la asignatura de educación sexual no era obligatoria. Por ello no debe de extrañaros lectores el ambiente deshinibido que imperaba en el territorio sin ley de las colonias españolas de América.

Esposas indígenas de colonos españoles en América

En el Siglo XVI la zona de la cuenca del Río de la Plata era conocida por el sobrenombre del Paraíso de Mahoma por los nutridos y numerosos harenes con los que contaba cada colono.

Los españoles, siguiendo la costumbre los indígenas de la zona, tenían las mujeres que estos les vendían, por cualquier menudencia, como trabajadoras de sus campos. Viviendo bajo el mismo techo tales féminas acababan formando el harén particular de su dueño, de tal forma que en 1545, el capellán Francisco Gonzáles Paniagua (con la iglesia hemos topado) escribía al rey sin contemplaciones:

Acá tienen algunos setenta mujeres; si no es algún pobre, no hay quien baje de cinco o seis; la mayor parte de quince y de veinte, de treinta y cuarenta.

El aventurero Alvaro Núñez Cabeza de Vaca (descubridor de las Cataratas del Iguazú) quiso dar fin a esta situación cuando tomó el mando de la zona pero acabó encadenado y devuelto a España.

El paraíso se extendía hasta la actual Buenos Aires y al desenfreno también se apuntaban frailes y monjas, tal como delate Felipe Molina en un memorial enviado a Felipe II años después, donde apunta:

Andan desatados como potros y muchos están henchidos de bubas


Las bubas de las que habla no eran otra que las postillas ocasionadas por la sífilis, y es que al final, nada es perfecto.



Fuente: Muy Historia Núm: 18 - Sexo y Poder en la Historía.