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10 de marzo de 2010

~ Los Perros Bomba de la Segunda Guerra Mundial

La verdad es que debería abrir una nueva categoría en blog para perros, después de la historia del Sgto. Stubby continuamos hoy con otra historia de perros, en esta ocasión más sádica, de la II Guerra Mundial.

Junio de 1941 3 millones y medio de soldados alemanes y más de 600 tanques inician la invasión de la Unión Soviética a través de las fronteras europeas, su avance es imparable, en solo 4 dias avanzan más de 100 kilómetros dejando a su paso más de 300 tanques soviéticos destruidos, la inquietud en el alto mando ruso es más que palpable, la superioridad alemana es abrumadora y la pregunta inevitable ¿cómo combatir la terrible efectividad de los Panzers Alemanes?

De repente a alguien se le ocurre una idea descabellada: Digo yo Ivanovich y si cogemos un perro le atamos una bomba y lo mandamos hacia el Panzer para hacerlo explotar en plan 'kamikaze'.

Nunca sabremos si fue fruto de la desesperación, del ingenio o del vodka de campaña pero lo cierto es que los soviéticos decidieron poner en marcha su plan de perros-bomba.

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Perro-bomba soviético entrenando

El hombre ha empleado perros en sus guerras desde la antigüedad, es notable, por poner un ejemplo, el uso de perros por parte de los conquistadores españoles en América, sin embargo fueron los soviéticos en la II Guerra Mundial los que fueron un paso más allá al convertirlos literalmente en bombas con patas.

La idea en principio era sencilla, aunque no fuese tan fácil llevarla a la práctica como ahora veremos, se dejaba a los perros varios días sin comer, tras ese tiempo se le adiestraba de manera que el perro, al abrir la jaula y quedar suelto, siempre era recompensado con comida al ir hacia los bajos de un tanque que había en las proximidades.

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Tropas alemanas con un perro-bomba soviético capturado

El primer método que idearon no implicaba el sacrificio del animal: el perro llevaba una bomba en un arnés a la espalda con un temporizador, se soltaba al perro, que ya adiestrado, se dirigía hacia los bajos del Panzer alemán, con la boca tiraba de una cuerda que hacia caer la bomba, tras lo que el perro volvía hacia posiciones rusas, sin embargo, la maniobra resulto ser muy complicada para los perros, volviendo muchas veces a sus trincheras sin haber abandonado la bomba con el peligro que eso implica para las tropas y sus propios entrenadores.

De forma que decidieron simplificar la idea.

Las bombas que llevaban ahora en la espalda tenían una especie de espoleta de madera que al contacto con el fuselaje del tanque explotaban llevándose por delante Panzer y perro.

En Agosto del mismo 1941 los primeros 30 perros bomba estaban listos para entrar en combate, aunque los soviéticos iban a comprar que su idea de perros kamikazes no era tan fácil de llevar a la práctica.

Una vez en combate, los perros, que habían sido entrenado con tanques soviéticos que estaban aparcados, se asustan de los tanques en movimiento, además los Panzer funcionaban con gasolina y ellos estaban acostumbrados al olor del diesel de los tanques rusos así que ya os podéis imaginar que tanques eran sus favoritos, de los 30 perros, solo 4 consiguieron detonar sus bombas cerca de los tanques alemanes, 6 volvieron espantados por el espectáculo a sus propias lineas, aún con las bombas a la espalda, causando decenas de bajas propias y los 20 restantes fueron victimas de los disparos alemanes y soviéticos.

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Tropas alemanas en la Batalla del Kurks

Los rusos no se amilanaron ante este primer fracaso y es de justicia reconocer que la táctica de los perros bomba consiguió algunos éxitos ocasionales, como en la Batalla del Kurks donde otros 30 perros dejaron fuera de combate a 28 Panzer.

Sin embargo, estos números están muy lejos de lo que contaba la propaganda soviética, en realidad los alemanes nunca llegaron a tomarse en serio la amenaza de los perros bomba a la que bautizaron Panzerabwehrhunde.

A partir de 1942 los soviéticos abandonaron progresivamente el uso de perros-antitanque, no ha sido hasta fechas muy recientes cuando insurgentes iraquies y afganos han recuperado el uso de perros bomba empleándolos, esta vez, contra las tropas estadounidenses.


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