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26 de julio de 2009

~ Los Acueductos Subterraneos de Madrid: Los Viajes de Agua

Un problema fundamental para cualquier asentamiento urbano ha sido y será el abastecimiento de agua. El caso de Madrid no fue distinto debido, fundamentalmente, al escaso caudal transportado por el Río Manzanares.

Para resolverlo, aprovechando las condiciones favorables del terreno, se realizaron los Viajes de Agua, forma ingeniosa, empleada por los antiguos Árabes, consistente en un sistema de pozos unidos por galerías subterráneas por donde se filtraba y circulaba el agua hasta distintas fuentes, ya en el interior de la población.

Los primeros Viajes de Agua que se conocen se sitúan en Armenia, remontándose a la Edad Caldea. Otros lugares donde se encuentran son Neyshābūr, Irán, en los oasis saharianos al sur de Túnez y Argelia o en Marruecos.

Los Musulmanes, grandes maestros de la gestión del agua, los perfeccionaron y los exportaron a España, siendo Madrid el único caso de una Capital Europea, aunque tambien se han hallado restos en otras poblaciones como Ocaña, Alcala de Henares o Puebla de Montalbán.

Los Viajes de Agua funcionaban de la siguiente manera:

A bastante distancia del núcleo de población, en una zona de mayor altura, se excavan una serie de pozos alineados para captar el agua que drenan las arenas acuíferas situadas sobre otras impermeables que impiden la filtración del agua a mayores profundidades; dichos pozos se unen entre sí por medio de galerías subterráneas, generalmente de la altura de un hombre para poder ser recorridas a pie en las labores de mantenimiento y limpieza, y, en muchos casos, recubiertas sus paredes y bóvedas por ladrillo para darles más consistencia.

Estas galerías descendían en suave declive hasta la ciudad, ventiladas de trecho en trecho por los referidos pozos, tapados con los llamados capirotes. Una vez a las puertas de la población, las galerías se ramifican, diversificándose por distintas zonas del área urbana, llenando arcas, bien subterráneas o bien en superficie, en disposición sucesiva, de donde pasaba el agua a las fuentes públicas, baños, mezquitas, palacios de la nobleza, el Alcazar, los jardines y las huertas.

Capirote conservado en el Parque Rodríguez Sahagun
Fuente

Desde el punto de vista militar el papel de los Viajes de Agua es capital en caso de asedio, los sitiadores no tendrían ni idea de donde sacaban el agua los sitiados, además las kilométricas galerías (alcazaban más de 17 km) podían utilizarse por los defensores para entrar y salir a escondidas (característica esta que aprendieron muy bien en siglos posteriores los contrabandistas).

No debemos pensar que el uso de estos Viajes de Agua se limitó únicamente a la Época Islámica, nada más lejos de la realidad.

El último de los Viajes de Agua madrileño se construyó en 1855, es decir, bien mediado el Siglo XIX, los 200.000 habitantes con los que contaba Madrid por aquel entonces seguían abasteciéndose de agua únicamente por este método, estamos hablando de un caudal diario de 2.500.000 de litros.

Mapa con los Viajes de Agua en Madrid en 1847
(pulsa para ampliar imagen)

Esa cantidad era muy inferior a las de otras ciudades europeas, los Viajes de Agua, a pesar de la labor de los más de 900 agüadores que trabajaban en Madrid, eran claramente insuficientes.

La perentoria necesidad de agua de la ciudad, el aumento constante de población y las nuevas industrias obligan a las autoridades a buscar una solución, será Juan Bravo Murillo, entonces Ministro de Obras Públicas, quien proponga la traída de aguas del Río Lozoya y la consecuente creación del Canal de Isabel II en el año 1848.

Con el Canal de Isabel II los Viajes de Agua se tornan obsoletos y, según avanza la construcción de la nueva red de agua, se van abandonando. En 1935 todavía se conservaban 124 kilómetros de galerías, de los que en 1950 aun podían visitarse unos 70.

Sin embargo, y en contra de lo que pudiéramos pensar, los Viajes de Agua se continúan utilizando en otros lugares, aun hoy la ciudad de Marrakech sigue dependiendo de sus más de 300 Viajes para el riego y el agua corriente.

Por el contrario en el Madrid de hoy practicamente no quedan restos de este ingenioso sistema hidráulico, y los pocos que quedan están completamente abandonados y olvidados, el crecimiento de Madrid los fue destruyendo: metros, garajes subterráneos, cimentaciones... aunque algunos se hayan reutilizado como conducciones de cableado eléctrico o de telecomunicaciones o bien como canalizaciones de alcantarillado o de aguas fecales.

Triste final, sin duda, para una de las mayores muestras de ingenio de la Civilización Musulmana, la Unesco aconsejó en el año 2002 su protección como Herencia Mundial, desgraciadamente llegaba demasiado tarde.

Entre la maraña de tubos y canalizaciones podéis observa un
arco de ladrillo,
es la parte superior de un viaje de agua
aparecido
durante unas obras en la Calle Serrano en 2009.
Fuente

Los Viajes de Agua no solo permitieron abastecer de agua a Madrid durante siglos sino que condicionaron su trama urbana (las calles se trazaban en superficie siguiendo el curso subterráneo de los Viajes) e incluso la capital de España les debe su nombre: la palabra Madrid proviene del Mayrait árabe, que no significa otra cosa que Donde abundan los Viajes de Agua.



Fuente1:
Fuente2:
Fuente3 (pdf):
Fuente4 (pdf):