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16 de julio de 2009

~ La Atlantida de Asia: El continente perdido de Lemuria

Hace 10.000 años un continente de una anchura de varios miles de kilómetros, que se extendía desde la India hasta Madagascar y Australia, habitado por una población de varios millones de personas se hundió en el océano como consecuencia de algún formidable cataclismo.

Según toda una generación de místicos, médiums y especialistas en temas paranormales, los supervivientes del desastre, herederos de una civilización tecnológica y socialmente avanzada, se refugiaron en diversas tierras, en especial en el Continente Americano, allí, en la forma de las culturas precolombinas, pervivieron sus conocimientos.

Hasta aquí la leyenda, porque claro, de la existencia de esta Atlántida del Índico no hay ni una sola prueba.

¿Entonces cuál es el origen de esta extravagante teoría?

Todo empezó en 1830, cuando el zoólogo inglés Philip Slater suscitó la controversia al afirmar que unos fósiles muy similares hallados en la India y África demostraban que durante un tiempo pasado hubo una lengua de tierra entre ambos continentes, los fósiles en cuestión eran de una antigua especie de lemures, así que este nuevo continente se bautizó Lemuria.

En un siglo donde hacían furor la magia y el esoterismo, la posibilidad de un continente perdido y los superviviente de una civilización tremendamente avanzada dando tumbos por el mundo, era simplemente, irresistible.

Así, en 1888, Madame Blavatski, espiritista y fundadora de la llamada Teosofía, publicó el libro La Doctrina Secreta, obra según ella inspirada en los relatos de un viejo sabio hindú y en la cual describe la civilización de superhombres que habitaron Lemuria antes de su desaparición bajo las aguas del Índico, para Blavatski, Lemuria se corresponde con un continente desaparecido que la tradición sánscrita llamaba Ruta.

Digno sucesor suyo en los años veinte fue el coronel del ejército británico James Churchward, quien afirmaba haber sido iniciado por un lama tibetano en el secreto del imperio de Mu. En esta ocasión el continente perdido, al que también llamaba Lemuria, estaba en el océano Pacífico, y lo habitaban nada menos que 65 millones de lemurianos.