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20 de mayo de 2009

~ ¿Por qué no hay billetes con la cara de Franco?



Todos recordamos aquellas monedas de cinco duros, grandotas, vamos, para no perderlas, que tantas tardes de futbolines , capitan comando y street fighters nos dieron y como en algunas de ellas aparecia la cara de Franco, ese señor que, todavía en aquella época, tambien salía en los duros y en las pesetas.

La efigie de Franco, en calidad de jefe de estado (caudillo de España por la gracia de dios, para los nostalgicos) estuvo en los sellos y en las monedas españolas durante 37 años, pero a qué ninguno recuerda a ver visto un billete con la cara de Franco, tranquilos no os preocupeis, no son los estragos de tanta televisión, simplemente es que nunca los hubo y el porque, es lo que vamos a ver a continuación.

La intencion de perpetuar a Franco en papel moneda viene de antiguo, en las monedas aparecería por primera vez en 1947, sin embargo, ya en 1936 al inicio de la guerra civil, recien nombrado generalísimo, Franco intento aparecer en una serie de billletes (de 25, 50, 100 y 500 pesetas, por un valor facial de 95 millones). El gobierno de burgos contacto con Thomas de la Rue, la empresa de Londres que fabricaba los billetes españoles desde 1935, que rechazó el encargo por estimar que su nuevo cliente encarnaba a un gobierno ilegítimo. Entonces los rebeldes se dirigieron a Bradbury Wilkinso and Co., que ya había fabricado billetes para España con anterioridad, estos sí aceptaron pero cuando tenían las planchas listas y las pruebas hechas, su servicio jurídico estimó que podían tener problemas si el Gobierno de la República Española les denunciaba, por entonces todavía el Reino Unido solo reconocia como gobierno legítimo a la República. La empresa suspendió su fabricación.

No hubo un nuevo intento hasta ya terminada la guerra, en 1940 se le encargó a la empresa italiana Coen & Cartevalori la fabricación de nuevos billetes, que llevasen esta vez sí, el rostro de Franco. Al final no se llegarón a fabricar estos billetes, porque el Banco de España estimó, sensatamente, que serian rechazados en el comercio internacional que no simpatizaban con el caudillo.

Hubo todavía un último intento en 1948 y 1950 de emitir un billete de Franco de 1000 pesetas, que no se llevó a cabo por los mismos motivos.

Así que ya veis los avatares del destino o las estrategía de mercado, nos privaron al gran público de comprar y vender con billetes con la efigie del Generalisimo, pero tranquilos, algunos de los billetes de prueba de las distintas tiradas están disponible para coleccionistas, la última vez que se subastarón algunos de estos billetes fue en el año 2002 alcanzando, eso si, los 20.000 euros.


Algunos de los billetes de Franco, emisiones de prueba, nunca circulados




Fuente:
El más que recomendable libro Los años del miedo del paisano Juan Eslava Galán. Este libro es la segunda parte de Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie, es el mejor libro sobre la guerra civil que he leido no puedo dejar de recomendaroslo también.

16 de mayo de 2009

~ ¿Por qué el 4 en los relojes se escribe IIII?


Como todos habréis visto, en muchos relojes aparece el número cuatro escrito de esta manera IIII cuando en la escuela nos enseñaron (bueno, si tú lector eres una víctima más de la ESO esto te sonara a chino) que había que escribirlo así: IV

Acaso los relojeros se fumaban las clases de los números romanos , no hombre, bueno alguno seguro que sí, pero la cosa es un poco más complicada.

Primero un poquillo de historia así a pelo:

El sistema numérico de los romanos fue derivado del utilizado por los etruscos. Los romanos utilizaron este sistema, que se basaba en el método aditivo. I y I eran II, V y II eran VII, y II y II eran IIII. El número para 40 era XXXX y el nueve era representado como VIIII. Con el tiempo, los romanos empezaron a utilizar el método sustractivo, en el que un número anterior resta su cantidad a la siguiente. Así, en lugar de escribir 9 como la suma de 5 y 4 (VIIII) se escribió como la resta de 10 menos 1 (IX). La ventaja de este método era que acortaba la notación de los números, pues se usaban menos símbolos. De esta forma el número IIII pasó a ser IV.

Pero porque en los relojes se escribe IIII, bueno veamos algunas posibles explicaciones:

-El conjunto de cuatro caracteres IIII crea una simetría visual con su opuesto en la esfera VIII, cosa que el IV no logra.

-Poniendo IIII, el número de símbolos sobre el reloj es: 20 símbolos I, 4 símbolos V y 4 símbolos X, estos números son múltiplos de 4, por lo que es posible, para los fabricantes de reloj, hacer un molde para la fabricación de 5 símbolos I, una V y una X, con lo que esto supone de ahorro en la fabricación de los símbolos. También es posible hacer los moldes siguientes para su uso una sola vez:
V IIII IX
VI II IIX
VII III X
VIII I IX
IIX invertido proporciona el XII. Además tenemos dos IX uno de los cuales, invertido, proporciona el XI.
-El símbolo I es el único que aparece en las primeras cuatro horas, el V aparece las siguientes cuatro horas y el X las siguientes cuatro, proporcionando una simetría rota usando el IV.

-IV es más difícil de leer con la inclinación en la esfera del reloj.

-El uso del método aditivo, el que hemos explicado en el primer parrafo, estuvo aparentemente de moda durante la época alrededor del siglo XII en Inglaterra. En un manuscrito de esta época, que se encuentra en la Biblioteca de la Catedral de Wells, se muestra un listado de reyes ingleses, e incluyen, según está anotado, a Adelardus xiiii, Edouardus xxiiii, pero también está escrito el nombre de Aylredus ix (no viii). Así que los relojes que incluyen el número IIII probablemente sigan la costumbre de los escribas medievales.

-Según una historia (probablemente apócrifa), el rey Carlos V de Inglaterra regañó a un fabricante de relojes por haber escrito el 4 como IV. El relojero replicó que era así como se escribía, pero Carlos V respondió: "El Rey nunca se equivoca". Por consiguiente se debió continuar el uso del IIII. Una historia semejante se cuenta sobre el rey Luis XIV de Francia. Otra versión de esta historia cuenta que un relojero suizo entregó un reloj que su soberano le había encargado, pero cometió el error de representar el número 4 como IIII y no usando el IV. El monarca, indignado, hizo ejecutar al desafortunado artesano, y desde ese momento, a modo de protesta y homenaje, todos sus colegas comenzaron a usar el IIII en vez de IV.

-Según otra explicación, se quiso evitar el uso del IV, pues en latín era como empezaba el nombre del dios Júpiter (Ivppiter), y se consideró blasfemo usarlo en los relojes de las iglesias. Los mismos romanos, por respeto a su dios, no escribían el número IV en los relojes de sol, sino que usaban IIII.

Bueno, la verdad es que lo que hemos visto hasta ahora no son más que hipótesis, en realidad no existe un consenso en porque se escribe IIII tanto es así que en muchos relojes podemos encontrar el número 4 escrito IV como en el mismísimo Big Ben.



Fuente1:
Fuente2:

4 de mayo de 2009

~ ¿Por qué la bandera de España es roja, amarilla y roja?

Para esclarecer el origen de la actual bandera de España tenemos que remontarnos al año 1785. Hasta ese momento los barcos de la marina española habían empleado distintos pabellones navales, que consistían en variantes del escudo heráldico de los borbones sobre un fondo blanco.

En la imagen, el pabellón naval en su version simplificada, vigente de 1701 hasta 1785:


El blanco era la divisa de los borbones, de manera que este pabellón era muy facilmente confundible con el otras naciones donde reinaba esta dinastia (Francia, Sicilia, Toscana, Parma).

Carlos III, por entonces rey de las Españas, decide poner solución a este problema convocando un concurso público del que debería salir el nuevo pabellón naval, con la premisa fundamental de que fuese facilmente diferenciable del de otras naciones.

Don Antonio Valdés y Fernández Bazán, en aquella época Secretario de Estado y del Despacho Universal de Marina presenta al rey 12 diseños:



El rey no escogió ninguno de los diseños presentados, pero modifcando ligeramente algunos de ellos, obtuvo dos enseñas distintas mediante Real Decreto de 28 de mayo de 1785, una para los buques de la armada y otra para la marina mercante.


En 1793 se ordenó que el pabellón, utilizado hasta entonces sólo en los buques de guerra, ondeara también en los puertos y fuertes de la Marina, y finalmente en 1843, por Real Decreto de 13 de octubre, sancionado por la Reina Isabel II se ordena que todas las unidades militares españolas utilicen la misma bandera, a partir de lo cual se la consideró como bandera nacional.


Este es el diseño que se conserva hasta nuestros dias, salvo durante la II Republica, con la bandera tricolor (por si alguno se lo esta preguntando en la I República se utilizo esta bandera omitiendo la corona real en el escudo), lo único que ha variado en el tiempo ha sido el escudo, reflejando los distintos regimenes políticos, pero esa ya es otra historia.



Fuente 1
Fuente 2
Fuente 3
Fuente 4
Fuente 5

24 de abril de 2009

~ ¿Por qué decimos: Tomar las de Villadiego?

Nada mejor que empezar la andadura de este blog estableciendo lo que queremos se convierta en una costumbre: intentar dar a conocer los origenes de refranes, dichos o frases hechas que tanto abundan en este gran tesoro que es nuestra lengua española (lease castellana, cuando proceda, para no ofender nacionalismos perifericos).

Cuenta la biblia que en cierta ocasion los romanos apresaron a Santiago el Mayor y a Pedro, pero este se las ingenio para escapar de la carcel con ayuda de un ángel. Unos versos antiguos lo cuentan y de paso nos sirven para explicar el origen del dicho que tratamos.

Villadiego era un soldado / que a San Pedro en la ocasión / de estar en fiera prisión / nunca le faltó del lado. / Vino el espiritu alado / y lleno de vivo fuego / le dijo a Pedro: "Sal luego. / Toma tus calzas. No arguyas" / Pedro, por tomar las suyas... / tomó las de Villadiego.